Los hijos que nunca tuvimos



les arropo cada noche en mi cama.
Les cuentos de nuestras ciudades conquistadas,
a esas a las que nunca fui contigo.

A ellos no puedes decirles que la revolución es utopía.
Diles, si tienes valor, que el amor desaparece y se recicla.
Diles a ellos a qué sur bajo ahora buscando el norte,
como entonces peregrinaba hacia ti.
Cuéntale a ellos que fui tu sábana
y tú un puto vendaval.
Diles a ellos qué cable corto,
cómo te desactivo.

Quizás esos críos tendrían el plan maestro
de cómo se resetea una vida planeada.
No sé, quizás solamente sean un cuento más,
una de las historias que me encanta inventarme
para no esperar a que llegue la mía,
por si no me gusta y entonces es tarde.

A nuestros niños, al proyecto de una vida contigo,
les cuento que eres el fantasma del futuro,
la canción de todo lo que nunca cumplimos.
Les cuento, cada noche, muy bajito, al oído,
que cuando venga el invierno por nosotros
los recuerdos serán lo mejor que tuvimos.

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